Hoy estoy cansada. Les confieso que estoy escribiendo estas letras y me pesan los dedos, siento todas las partes de mi cuerpo pidiéndome un respiro y hasta los ojos se me cierran. ¿Qué he hecho distinto hoy? NADA. Mis días son normalmente llenos de trabajo, dos hijos, y añadido a eso todos mis inventos, que son muchos. Y normalmente estoy llena de energía, y solo siento el cansancio cuando llego a mi cama en la noche. Más hoy ha sido diferente, y varias veces me he visto sintiéndome cansada y acto seguido buscando porqué estoy cansada si todo ha sido como de costumbre. Pensando en eso, vinieron a mi corazón muchas personas especiales para mí, que son personas fuertes y que para mí “nunca se cansan”.

            ¿Sabías que nadie tiene que validar tus sentimientos para que sean reales? Al final del día solo los sientes tú, y aunque siempre se siente bien que alguien te entienda, el hecho de que lo hagan o no, no los hace más o menos válidos.

Hay una falsa expectativa de fuerza, y es que, catalogan como fuerte a aquél que nunca se cansa, cuando la realidad es que fuerte es aquél que nunca se rinde por más cansado que esté.

Y el cansancio no invalida la fuerza… Este escrito es para todos los fuertes que, por querer llenar una falsa expectativa de fortaleza, se ahogan en su propio cansancio, se queman y terminan claudicando cuando ese nunca fue el propósito. Te repito: cansarte no te hace menos fuerte.

            Hay una gran realidad y es que el camino a cumplir nuestros sueños es uno de mucho trabajo, donde el cansancio ha de tocar a la puerta en más de una ocasión. Y de esas ocasiones la mayoría de las veces tendremos que secarnos el sudor de la frente, respirar hondo y seguir caminando a pesar de lo que podamos sentir. Pero últimamente todos hablan de lo importante de seguir, aunque sientas que no puedas más, y yo hablo de eso, pero también hay que hablar de la excepción a la regla. Porque si no reconoces que hay tiempo para todo, hasta para sentirte cansado y descansar, te aseguro que no llegarás muy lejos, y si llegas lejos, no llegarás entero…  ¡No se trata solamente de llegar! Cómo les he dicho antes, se trata de balance… Y este escrito es para recordarte que hay momentos en los cuales tendrás que detenerte y simplemente estar y no hacer nada. Culturalmente se asocia la quietud con la pereza, pero para el fuerte, los momentos de quietud son lo que equilibran la balanza.  

            Y hoy entiendo un poco más a las personas que “nunca se cansan” … Hoy pensando en ellos los miro y entiendo que en momentos se han detenido y han dicho “hoy no”. Hoy entiendo que el cuerpo te pide descanso y que, sino se lo das, te obliga. Hoy entiendo que el alma te pide descanso, y que, sino se lo das, te obliga.  Hoy entiendo que no puedes estar más comprometido con tus sueños que contigo mismo, porque el sueño puede hacerse vida en otro, pero tú no volverás en otra vida. Si hasta Dios, luego de crear descansó, ¿por qué tú no puedes hacerlo?   Sí, es una sola vida, y hay que vivirla al máximo, pero no al límite del quebrantamiento. Veo demasiadas personas romperse por no querer detenerse, y luego se les hace casi imposible volver a comenzar. Hoy entiendo que esos que se ven como que “nunca se cansan” en realidad simplemente han sabido descansar en espíritu, alma y cuerpo. Ahí está el secreto, a veces descansas solo físicamente pero nunca dejas que tu alma respire… Y suprimir tus emociones es la manera más efectiva de maltratarte a ti mismo, de nada vale un cuerpo en forma con un alma alborotada, y de nada vale un alma en paz, con un cuerpo que no puede dar ni un paso… Se trata da balance.

            Hoy estoy cansada, y entiendo el pedido de mi cuerpo a tomar un respiro y dejarlo recargarse. Sí, llévate siempre a más, pero reconoce los tiempos. El descanso es un ingrediente activo de la fórmula para alcanzar tus sueños. Así que, te invito a descansar, y descansar no necesariamente se traduce a 10 horas durmiendo, y las otras 14 horas tirado en una cama… A veces descansar es dejar el teléfono a un lado, salir a mirar la naturaleza, tomarte un café con un buen amigo, pasar tiempo a solas con Dios…  ¿Quién mejor para recargar tus fuerzas que la fuente inagotable?

Descansa, y continúa…

Recuerda: los que nunca se cansan, no se cansan porque saben cuando descansar.

Nos vemos en las letras…

Con cariño,

Bianca Paola

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